Una relación sin cuerpo
¿Cómo son las relaciones por la Internet?
Una nueva forma de interacción entre personas ha surgido en los últimos cinco años: nos hablamos, nos conocemos, nos 'encontramos' en la Internet con personas a las que jamás hemos visto antes y a las que talvez jamás veremos. Estamos en casa, nos conectamos a la Internet y nos metemos a unos 'cuartos' en los que podemos intercambiar ideas, fotos, chistes, sentimientos, videos. En esta interacción sigue siendo fundamental el idioma: solo puedo comunicarme con los que hablan mi idioma, a no ser que decida tener una comunicación por medio de fotos, videos, y símbolos que generalmente son bastante limitados.
En esta forma de interacción social, nos conectamos cuando queremos, nos desconectamos cuando queremos. Nosotros decidimos la 'realidad' que queremos mostrar de nosotros mismos. En estas relaciones por la Internet, yo decido lo que ven de mí a través de fotos seleccionadas o de videos cortos también seleccionados. Digo lo que quiero decir escribiendo o hablando por un micrófono. Puedo ser tan natural como quiera o tan artificial como desee. Puedo controlar totalmente el anonimato hasta que decida 'encontrarnos' de verdad, siempre y cuando podamos reunirnos en algún lugar del mundo.
Nos encontramos en el ciberespacio. Aunque pareciera que este espacio es algo en el aire conectado por las computadoras, en realidad es un espacio psicológico en el que nos entendemos y nos comunicamos las personas. Es un lugar diferente al de la calle, la discoteca, el colegio, el trabajo. Es un espacio invisible que nos separa y a la vez nos une de una manera diferente. Podemos mostrar una parte diferente de nosotros mismos, conectarnos con otros de una forma diferente. También podemos enamorarnos de una forma diferente.
¿Cuáles son las características de las relaciones que se inician por la Internet?
En las relaciones por la Internet, no hay compromiso, hay seguridad, control y todos están al mismo nivel sin importar ninguna característica que, en vivo y en directo, sí afectan: sexo, edad, raza, apariencia física. Lo único que importa son las expresiones escritas: lo que se dice, lo que se cuenta, lo que se pregunta. Es una relación 'sin cuerpo'. Cuando se añaden las fotos, los videos y el micrófono, se rompe este esquema 'desconectado del aspecto físico y de la voz', y por eso, a muchos no agrada incluir este contexto visual o auditivo a sus relaciones por la Internet.
Por la Internet podemos arriesgarnos y decir o 'hacer', por medio de fotos y videos, lo que no diríamos o haríamos si nos expusiéramos en vivo y en directo. Se parece al juego de 'las pasadas anónimas por teléfono', pero esta vez no solo es con voz, sino que es por escrito, podemos añadir fotos, videos y conectarnos internacionalmente sin que nos cueste nada. Podemos 'desnudarnos' física y emocionalmente frente a un desconocido al otro lado del mundo con la casi total seguridad de que no puede encontrarnos en la realidad. Además, podemos relacionarnos en grupo, leer lo que se contesta a otros y sentirnos que estamos en un gran grupo social de 'conocidos' por la Internet.
¿Qué tan reales son estas relaciones por la Internet?
Si en las interacciones interpersonales 'en vivo y en directo' nos relacionamos creando una ilusión del otro, a pesar de que lo vemos y tocamos, en las relaciones por la Internet, la ilusión del otro es todavía más distorsionada. Lo mismo sucede con el enamoramiento. Es fácil enamorarse por la Internet porque es fácil crear una imagen del otro que nos gusta y que se adapta a nuestras necesidades y deseos. Cuando se escribe en la Internet, no se oye la voz ni el tono de voz y, por lo tanto, el lector "lee lo que quiere leer". Durante la comunicación escrita, chat hay tiempo para pensar en lo que se lee y lo que se escribe, lo que permite ser más profundo, más agresivo, más amoroso, más inteligente, de lo que la persona sería en 'vivo y en directo'.
Es decir, en la comunicación por la Internet, el otro conoce una parte de mí que existe en este contexto y nada más. Muchas personas entienden consciente o inconscientemente esto y manejan las relaciones por la Internet como un 'estilo' de relación aparte y nuevo, no tienen interés por conocer a la otra persona en el contexto directo. Otros empiezan a desear conocer a la otra persona y finalmente deciden el encuentro personal. Desde el instante en que optan por cambiar el estilo de la relación, surge el 'terror' del encuentro en 'vivo y en directo'. En muchos casos, estos encuentros son difíciles de concretar porque es necesario viajar al extranjero. En algunos casos, el encuentro resulta en una relación que continua. Realmente lo que pasa es que visualmente existe una "química" que los hubiera unido probablemente sin necesidad de su encuentro en la Internet y, por lo tanto, la comunicación en el ciberespacio fue un medio para su encuentro. En otros, la 'química' no existe y se desintegra la ilusión creada en el ciberespacio.
Sea cual sea el resultado, la relación por la Internet tiene sus propias reglas y estilos, y son muy diferentes a las relaciones en vivo y en directo. Son una experiencia diferente e interesante, con ventajas y desventajas. Lo importante de la comunicación por la Internet es que es una extensión nueva de las relaciones interpersonales que nos permiten descubrir una parte más de nuestra humanidad.
Cuando se escribe en la Internet no se oye la voz ni el tono de voz y, por lo tanto, el lector "lee lo que quiere leer".
Durante la comunicación escrita, chat, hay tiempo para pensar en lo que se lee y lo que se escribe, lo que permite ser más profundo, más agresivo, más amoroso, más inteligente, de lo que la persona sería en 'vivo y en directo'.
Teresa Borja, Ph.D. Coordinadora de Psicología, Universidad San Francisco de Quito
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